Se invoca libertad
con un click y una firma digital
mientras la plaza sigue baldía.
Hablan de fraternidad
en consejos consultivos
donde nadie escucha al de al lado.
Prometen igualdad
pero miden tu valor
en escalas de asistencia
y tasa de clics.
La seguridad es un cerco de drones
que vigilan tu miedo
más que tu esperanza.
Construyen “esquinas deportivas”
para ahuyentar a la delincuencia
y dejan las farolas fundidas.
Pintan desarrollo sustentable
en infografías perfectas
pero el barrial todavía inunda.
Transforman el campo y la ciudad
en mapas de inversión
sin preguntar quién vive allí.
Digitalizan el Estado
y olvídate de la contraseña,
tu trámite seguirá “en revisión”.
Se jactan de un nuevo centro político
con aroma a consensos y café frío,
mientras tu voz se pierde en el protocolo.
No supuren discursos de “recuperar el alma”
si no van a barrer primero
las grietas donde se escapa la gente.
Antipoema basado en el programa de gobierno de Harold Mayne-Nicholls.